Yo, mi, me, con mi blog

por / Miércoles, 17 enero 2007 / Publicado enOpinión

Mi blog esto, mi blog lo otro. Si tú me votas yo te voto. Pásense por lasLagrimasDelCangrejo en blogpota.com. Compartan un pedacito fugaz del sueño etéreo de una estrella en LaCharcaDeNata.egocities.com. Hola, quería recomendarles desinteresadamente el Blog de Chamorro, es magnífico, lo he descubierto por casualidad, firmado Luis Chamorro. Hola ejejje chavales komo estamos ¡¡venga ke ya vamos terceros en el premio de literatura ajaja!!! posted by chespir.

Pasen y vean, señoras y señores. La segunda convocatoria del siempre controvertido Concurso de Blogs de 20minutos, en su modalidad “premio al blog más votado”, les invita al Gran Circo de la Vergüenza Ajena. Todo vale con tal de conseguir votos: autopromocionarse ad nauseam, hacerse cuatrocientas cuentas falsas (este año no cuela), prometer jamones a los votantes o crear pactos estratégicos (es lo que se lleva esta temporada: el intercambio de votos).

Resulta sorprendente la desfachatez con la que el personal se lanza a la caza del voto. Se supone que para ganar un concurso de blogs uno debe preocuparse simplemente de tener un buen blog, al igual que para ganar unas elecciones uno debe preocuparse de tener un buen programa. Pero no. Se nos llena la boca de integridad, de libertad de expresión, de pureza, de amor al arte; valores éstos que en cuanto hay un euro en juego se esfuman en menos que canta un Varsavsky para dejar paso a la clásica carrera de ratas, donde lo único que importa es ganar a toda costa.

Técnicamente, el intercambio de votos al que se está jugando este año entra dentro de la legalidad. El problema es que hay dos tipos de voto claramente diferenciados: el desinteresado y el interesado. Casi con toda seguridad predomina el tipo B. Unos resultados basados en votos del tipo A nos dejarían unas útiles listas de blogs de calidad. Unos resultados basados en votos B nos van a dejar la misma ensaladilla rusa que ya tenemos en la tele y en la radio: una constelación de basura donde a los cuatro que de verdad tienen algo que decir apenas se les distingue con tanto ruido. Y tan pocas nueces.

Pero bueno, tampoco hay que preocuparse. Esto va a suceder solo en el sector, digamos, de andar por casa: los blogs personales. El sector “serio” de la blogosfera (que es el que de verdad importa pues salvaguarda heróicamente los valores de la sociedad moderna) seguirá siendo lo que siempre ha sido: un colectivo endogámico y retroalimentado donde día sí y día también Fulanito (ministro de blogs de diseño) entrevista en su blog a su cuñado Menganito (concejal de CuencaBlogs.com) para hablar de VaporBloogy 3.0, la nueva revolución empresarial que tiene a medias con Perenganito, autor del archiconocido PerenganitoBlog (máximo referente en micro y macro economía virtuales de la nueva era) e invitado de honor en las IV Jornadas de Cantamañanismo Virtual, blogueadas en directo en Zutanadas 2000, el blog de Zutanito, íntimo amigo de Menganito desde que se conocieron en la presentación del iSupository, el novedoso reproductor de mp3 que se aplica por la vía rectal.

En fin, nada nuevo bajo el sol. Nuestra blogosfera acabará siendo una réplica exacta de nuestra democracia: un grupo de poder cerrado y endogámico que se queda con todo el pastel, una mayoría que se da de hostias por cinco minutos de fama, y una minoría que contempla atónita como toda noble iniciativa se va irremediablemente al traste mientras el personal se dedica a relatarnos cinco lugares en los que me he comido un pepino.

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8 Responses to “Yo, mi, me, con mi blog”

  1. [...] imparcialidad del jurado podéis mirar la caña que le ha metido este blogger al propio concurso (I y [...]

  2. [...] Motivación Empecé a escribir un blog por que me dio la gana. Tenía anécdotas que contar, ratos para pensar y tiempo para plasmar lo anterior en pequeños fragmentos de texto con aspiraciones literarias. Fue una necesidad que surgió de manera natural, como nace la necesidad sexual cuando se te agrava la voz y te brotan pelos entre las piernas. Pero al contrario que esta, que es inalterable, continua y recurrente, la necesidad de escribir se ha mostrado sensible y esquiva, propensa al gatillazo [...]

  3. [...] Además, leí en el blog de Fuckowski (Blog que os recomiendo, además de recomendar su libro, "Memorias de un Ingeniero") un artículo, que explica perfectamente en que consisten estos premios. [...]

  4. [...] Yo por mi parte, una de las cosas que he hablado con Nacho y que ahora públicamente dejo constancia en mi blog es que no quiero formar parte de un concurso que está totalmente amañado por el “lado oscuro” de la blogosfera, que al fín y al cabo es el lado oscuro de los usuarios de Internet, porque desgraciada y lógicamente, la blogosfera imita a la sociedad también, y si en la sociedad alguien “mata” por conseguir 3000 euros de premio, por qué no lo iba a hacer también en el mundo digital. [...]

  5. [...] Los premios 20 minutos me empiezan a dar vergüenza ajena, porque no entiendo como la gente puede llegar a esos puntos. Unos blogs venden links en su web a cambio de votos, otros simplemente se pasan por otras webs publicando comentarios copy+paste para conseguir el voto (aunque en el comentario diga lo contrario, porque huele a copy+paste a distancia) diciendo que le mola mucho el tuyo y a ver si nos cambiamos votos. Y otros simplemente hacen campaña política (literalmente) en su propia web con videos que les falta empezar con “camaradas” y terminar con “Sieg Heil” (y perdón por la expresión). Un voto debe ser desinteresado y debería ser a los blogs que más te llamen la atención, porque como bien dice Fuckowski, para mierda ya tenemos la televisión, que es lo que nos dan. Ya que con esto simplemenete conseguiremos que unos cuantos blogs haciendo un circulo entre ellos autovotandose, esten en lo más alto. Pero de lo que no se dan cuenta es que esto viene a ser un mes o dos a lo sumo de gloria, porque cuando cientos o miles de visitantes diarios se den cuenta que el blog que ha ganado no vale un pepino, no se van ni a parar a leerlo. Porque al final y en el fondo lo que cuenta es la calidad. Y si no la tienen, por lo menos no te arrastres como una rata, que queda muy feo [...]

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