Perla #1
Cita: “Como todo el mundo sabe, el primer bocado de un plato de pasta caliente hay que tomarlo con cuidado, pues cuando quema quema mucho (aunque no tanto como los cafés magmáticos que sirven los yankees en sus tazas de Kevlar). Como se enfría enseguida, esta precaución sólo se suele adoptar con el primer bocado. Pero metódico y precavido que es uno, yo suelo adoptar el viejo método de ‘primero la periferia, y luego el centro del plato’.
No esta vez.
Mi cerebro ha ido mucho más allá, mucho más deprisa que lo normal (y eso que ya de por sí baraja docenas de variables conscientes y supongo que miles o millones subconscientes para cada pequeña acción). Antes de tomar el segundo bocado ha analizado cosas como la temperatura del primero, la velocidad a la que se suele enfriar la pasta, el tiempo que la bandeja de aluminio llevaba abierta, la distancia que hay del centro a los bordes de la misma, el tipo de salsa y su distribución, el hecho de que los tomates eran frescos y naturales, o el material con el que estaba hecho el tenedor [...]“
Autor: Jorge Cortell
Posibles títulos: “De la manzana de Newton al fettucini de Cortell” / “Estoy fatal de lo mio”
Análisis: Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el ego del amigo Jorge se tira el pisto en plan “A beautiful mind”. Lo único que nos permitiría concluir si la narracion es una vulgar paja mental perpetrada por alguien que sufre holywoodienses delirios de grandeza, o si por el contrario también, sería conocer todos los datos empleados en los cálculos (la temperatura del primer bocado en grados, la función de distribución de la velocidad de enfriamiento del ravioli en grados por minuto sobre un plano XY teniendo en cuenta la densidad de la salsa, el efecto endotérmico del tomate fresco, y posiblemente la temperatura ambiente y la presión atmosférica) así como el algoritmo de optimización no lineal aplicado, el resultado obtenido (conjunto de puntos x,y en el plano donde los tallarines presentan una temperatura óptima para su consumo, casi con toda seguridad una elipse distorsionada en las proximidades de los tomatitos) y, principalmente, el éxito de la operación (diferencia entre la temperatura calculada y la real). Tampoco estaría de más saber si se completaron los cálculos antes de que los tagliatelle se pasaran de fecha. Si no, la cosa se queda en farol.
Destacado: Ese tan dramático “No esta vez”, aislado entre líneas en blanco para aumentar el impacto narrativo. El hecho de que el protagonista decidiese esta vez no empezar a comer los tortellini por el borde del plato es un inesperado giro de guión que no teníamos el placer de saborear desde el estreno de “El sexto sentido”.
Curiosidad histórica: Se dice que el célebre físico Albert Einstein se enfrentó una vez al mismo problema y concluyó: “Lo verdaderamente inteligente es soplarle un poco a los macarrones, el resto son gilipolleces”









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