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  • El futuro de la web

    Archivado en La columna por adehoces, 15 de Enero de 2008

    Esta mañana me he tomado 14 cafés y he viajado hacia adelante en el tiempo. El viaje ha durado pocos minutos, hasta que se me ha pasado el subidón, pero he tenido el privilegio de echar un vistazo rápido a la red del mañana, concretamente la del año 0×7DA (2010 para los garrulos que no hablan hexadecimal en la intimidad). La Internet del año 11111011010 será fascinante.

    La web será 4.0 e irá sobre fondo verde. Predominarán los tonos pastel y las fuentes de ancho fijo. El concepto de “red” evolucionará en “árbol”, y ya no diremos “te tengo en mi red social” sino “eres parte de mi árbol sociológico”. Todo el que use la palabra “red” será considerado un gilipollas from the past y humillado en una plaza pública de Second Life. A pesar de dicha evolución conceptual, Facebook seguirá siendo un coñazo insufrible.

    El micro-blogging vivirá una nueva revolución con “Pinger (Are you alive now?)”, una herramienta que permitirá enviar pings a otros hosts con una interfaz cómoda y sencilla basada en una caja de texto donde se introducirá la IP y un botón de “PING!”, todo ello sobre fondo verde pastel. La comunicación será fluida y bidireccional, del tipo “70.124.42.44 is alive” y “82.123.54.102 has pinged you” (sí, el IPv6 aún se retrasará un poquito) . Esto creará importantes lazos afectivos entre los usuarios de Pinger, que se reunirán semanalmente en eventos Beers&Pings. Se organizará un evento masivo, el PingMad, que será un éxito sin precedentes. Los asistentes llevarán pegatinas con su dirección IP para reconocerse unos a otros; se abrazarán al encontrarse y algunos incluso derramarán lágrimas de emoción (“es que son ya tres meses pingueándonos”). Reirán, se emborracharán, se harán fotos todos juntos, se jurarán amistad eterna y todo será júbilo y amor y buen rollito hasta que, como está mandado, se acaben apuñalando unos a otros.

    Algunos usuarios programarán un simulador virtual de mundos virtuales dentro de Second Life, y lo usarán para crear Third Life, un mundo virtual donde los personajes de Second Life podrán socializar, conectar y crear. Los personajes de Second Life, durante el paseo por Third Life, permanecerán pegados al simulador virtual de mundos virtuales en estado semi catatónico, y serán considerados unos fracasados sin vida propia por el resto de personajes de Second Life.

    Saldrá “meneamenéames”, un clon de menéame para promover clones de menéame. Algunos usuarios intentarán promover meneamenéames en meneamenéames y los freirán a negativos. En los comentarios tendrá lugar un acalorado debate: si meneamenéames es el clon de menéame para promocionar los clones de menéame que no se promocionan a sí mismos, ¿debería meneamenéames promocionarse a sí mismo? Los usuarios más activos experimentarán una paradoja de teoría de conjuntos que les hará darse cuenta de que llevaban toda la vida haciendo el gilipollas.

    Enrique Dans abandonará el plano físico de la existencia y se integrará completamente en Internet. Viajará sin descanso a la velocidad de la luz por la autopista de fibra óptica sorteando curvas sigmoideas y persiguiendo startups, siempre con sumo interés. Los cien mil seguidores de su Twitter formarán la secta “Esclarecidos de Enrique Dans” y se amotinarán en la T4 a esperar el segundo advenimiento de su Mesías. Se producirá la escisión de un grupo de integrantes (concretamente tres) convencidos de que el Mesías no volverá a la tierra convertido en una gran nube de tags, sino en un gigantesco muñeco de lego. Se harán llamar los Pi-luminattis.

    Y, por fin, se publicará la octava edición de “Fuckowski, memorias de un ingeniero”, ya sin erratas.